CAZA Y JUVENTUD
PUBLICADO EN LA REVISTA “JARA Y SEDAL” DE AGOSTO (2009), AÑO VIII Nº93
Los tiempos cambian, y con ellos, las personas. La caza también cambia, el efecto del ser humano en el medio que lo rodea es cada vez mayor y eso hace que nuestra visión de la caza, el campo y la naturaleza tenga que acoplarse a la realidad que vivimos, y no a un mundo de fantasía y color en el que muchos parecen estar viviendo, donde cazadores, entre otros muchos, son situados en el punto de mira.
Gracias a las nuevas tecnologías, sobre todo gracias a Internet (foros, blogs, redes sociales…) los cazadores más jóvenes tenemos infinidad de posibilidades de juntarnos, hablar de nuestras aficiones, compartirlas, hacer amigos… es indudable que el futuro de la caza pasa por nosotros. El dicho “Renovarse o Morir” resulta totalmente aplicable para nosotros, la caza ha de tener una ventana abierta a la modernidad, a la brisa de aire fresco que los jóvenes están dispuestos a proporcionar.
Nosotros, los cazadores jóvenes, aquellos que sujetarán las riendas del sector cinegético en un futuro no muy lejano, tenemos que hacernos cargo de la responsabilidad de cambiar la imagen difuminada que tiene la caza y su mundo en la sociedad actual, muchas veces gran desconocedora del mundo cinegético y de todo aquello que no esté rodeado por asfalto y hormigón. Puesto que resulta vital transmitir esa imagen de cazador-conservacionista, esa imagen real de lo que somos y de lo que representa la caza. Tenemos que mostrarnos fuertes e implacables contra todos aquellos que no respeten las normas, nunca dar cancha a los furtivos y cazadores ilegales, denunciar las barbaries que sufre la naturaleza, colaborar con las autoridades competentes, tanto en gestión del medio natural como en todos los campos en los que podamos ayudar. Todo esto debería formar la base de la educación de todo cazador, quien no lo cumpla, nunca dejará de ser un simple escopetero, amigo del gatillo, enemigo de la naturaleza.
Involucrarnos en proyectos, trabajar junto con otros colectivos preocupados por el medio ambiente para conseguir mejoras que beneficien a todos, desde limpiezas de montes hasta charlas educativas debe ser primordial. Olvidarnos de ese egoísmo de cazador que tanto daño nos ha hecho, dejar atrás de una vez por todas ese “Mío” y empezar a pensar más en ese otro “Nuestro”, pues nosotros, los jóvenes cazadores, somos los que podemos cambiar las cosas, podemos mejorarlas.
Nuestros pasos en la defensa de la caza y del medio ambiente deben ser firmes, sin pausa pero sin prisa, siguiendo un ritmo constante alejados de acelerones bruscos y frenadas en seco. Tenemos que ser conscientes de que un tropiezo, por lo más mínimo que sea, en nuestro colectivo, se convierte en un batacazo terrible, un golpe del que cuesta mucho tiempo recuperarse, todo el trabajo realizado durante meses e incluso años se puede ir al garete por culpa de un simple fallo.
Por suerte, somos muchos, y demostraremos que podemos trabajar juntos, por nuestro bien, por el de la caza y sobre todo, por el de la naturaleza.
Mikel Barrios Azconaga (Miembro de ADECAP y ADECAP GAZTEAK)







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